martes, 24 de octubre de 2017

Paso a paso | Relatos errantes

¡Hola errantes!

Ha llegado el día: inauguramos sección propiamente dicho. Os dejo aquí el enlace de reflexiones errantes, donde publicaré opiniones de diversos temas, reflexiones (obvio) y algún que otro relato ^^
Hoy toca una reflexión. No es la primera vez que siento que las cosas no van como yo esperaba y supongo que a muchos de vosotros también os habrá pasado en algún momento. Quería sacarme ese tema de la cabeza, así me ayuda a sincerarme un poco conmigo misma y también a contaros lo que he aprendido este último año.

Espero que os guste :)

A veces, tenemos demasiadas cosas en la cabeza. A veces, las cosas que tenemos que hacer se multiplican y se acumulan por momentos. A veces, nos agobiamos pensando:  ¿seré capaz? ¿Me dará tiempo? ¿Realmente sirvo para esto? ¿De verdad es esto lo que quiero o estaría mejor en otro sitio?

Solo a veces, incluso el detalle más mínimo, el más insignificante, nos desborda por completo. Es entonces cuando nos damos cuenta de que aquello por lo que estamos pasando nos viene grande. No es agradable tener todos esos pensamientos negativos rondándote la cabeza día y noche. Cuando lo hablas con personas de tu alrededor y te dicen un simple "no pienses tanto", "no pienses así", es que no entienden por lo que estás pasando. Como si fuera tan fácil hacer que no nos afecten las cosas, obligarnos a pensar de otra manera justo cuando más confusos y perdidos estamos. Se puede, claro que se puede aprender a manejar la negatividad, el cambiar el "no puedo" por el "voy a poner todas mis fuerzas en conseguirlo", pero eso lleva tiempo y esfuerzo. También ayuda, apoyo, cariño. Y, sobre todo, hay que equivocarse. Cuando queremos cambiar algo de nosotros que no nos gusta - y aquí añado: porque nosotros queremos, no porque nos lo digan los demás - debemos ser conscientes de que es muy complicado que nos salga todo bien a la primera. Habrá días buenos, y días malos. Nos caeremos diez veces y nos levantaremos once. Y así hasta que lo consigamos. Pero no es imposible, yo sé que no. Es simplemente cuestión de tiempo.

No es malo pararse un momento a coger aire. No es malo pararse a pensar qué es lo que queremos y qué dirección queremos tomar, analizar qué nos hace daño o infelices y qué nos hace saltar de alegría. No es malo dar un paso atrás y rectificar. Al contrario, es necesario. En la mayoría de estas ocasiones, lo único que nos hace falta es relajarnos y alejarnos de nuestros problemas. Esto nos ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva porque puede que no tomemos las mejores decisiones estando agobiados. Al menos, yo no suelo tomar las decisiones más acertadas en esos casos. Cuando más agobiada he estado, ha sido cuando más incapaz me sentía de hacer cosas, de llegar lejos, cambiar lo que no me gusta de mí, comerme la cabeza pensando que podría haber hecho las cosas de distinta manera... Pero todo pasa. Solo es una época, una mala racha y, ahora, lo veo todo de otro color.

Necesitamos reflexionar con tranquilidad, saber qué queremos y a dónde queremos llegar. Ir paso a paso, con nuestros errores, aciertos y cambios inesperados. No digo que a la mínima de cambio haya que tirar la toalla, eso nunca. Lo que quiero decir es que hay que saber distinguir entre aquello que en el fondo no va a hacer feliz por mucho que lo intentemos y aquello que, aunque nos agobie en el momento, sea necesario para conseguir lo que queremos. Se trata de intentar quedarnos con las cosas buenas, educarnos poco a poco a no dejarnos llevar por el miedo, el estrés, la frustración. Debemos ser más inteligentes que eso.

Lo que dije al principio: debemos sincerarnos con nosotros mismos. No sirve de nada que nos engañemos pensando "quizás no esté tan mal". Incluso cuando nos tenemos que aguantar con lo que nos toca porque no haya más remedio, si somos sinceros al menos sabemos lo que hay y podemos superarlo o manejarlo como buenamente podamos. Al menos, no fingimos: lo aceptamos. Este es el paso más grande que debemos dar antes del cambio.

Antes de despedirme, os dejo con una de mis citas favoritas. Es de Posdata: te quiero, de Cecelia Ahern:

"Apunta a la luna. Si fallas, al menos estarás entre las estrellas."

Eso es lo que debemos hacer: apuntar bien alto y enfrentarnos al lobo con una sonrisa y dos pares bien puestos.

13 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Yo me sentido así, a veces siento que no me va a dar tiempo de hacer todo lo que quiero hacer con mi vida y me desespero. Sobre todo porque ya me acerco a los 30 y no he hecho nada trascendental, pero entonces me doy de cachetadas mentales y me digo que la edad es sólo un número y que me tenga fe y lo tome con calma y una boob a la vez. Pero de que dan los bajones dan.

    Me parece muy bien que inicies esta sección, mucha suerte con ella, y espero ver grandes cosas por acá.

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Creo que simplemente tenemos que centrarnos en vivir cada día y sacar lo mejor de cada uno. Debemos tener claros nuestros objetivos, sí, al menos a corto plazo para poder esforzarnos y conseguirlos. La vida da demasiadas vueltas como para preocuparse por cosas que no merecen nuestro tiempo ^^
      ¡Y lo de la edad es una tontería! Tenemos tiempo de sobra para hacer miles y miles de cosas, lo importante es disfrutarlas cuando lleguen ^^

      ¡Un beso!

      Eliminar
  2. ¡Me encanta la nueva sección!
    Creo que todos nos hemos sentido así en algún momento porque si a alguien le da igual es que pasa de todo en la vida. El ejemplo tonto es ponerse nervioso antes de un examen aún sabiendo que vas preparado y tienes ese gusanillo ahí dentro. Si te importa merece la pena.
    Preocuparse o llevarse desazones no está mal, siempre y cuando sepamos ver ese lado bueno y levantarnos de nuevo. El problema de darle vueltas al coco es saber parar a tiempo y tener a una persona cerca que esté ahí para darte ánimos. Lo que comentas, ese "no pienses" no ayuda. Comentario gratuito que no aporta nada. En cambio, las palabras de apoyo nos ayudan por muy pequeñas que sean.
    Y a nivel individual, hay personas con metas casi imposibles, otras que no se proponen nada, entre las que me incluyo. De adolescente pensaba en tener mil metas y con el paso del tiempo me ha dado cuenta de lo feliz que soy con tan poco. No necesito retos ni presionarme por la edad o por esta sociedad que nos dice cómo vivir.
    Tómate tu tiempo para seguir luchando por aquello que te gusta, sea lo que sea y tardes lo que tardes. Si no lo cumples ya vendrán más oportunidades. Si desistes no dejes de sonreír nunca. Fallar es humano.
    ¡Besotessss!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      ¿Sí? Me alegro de que te guste :D
      Haces bien en ser feliz con lo que tienes. Las metas poco realistas al final lo que pueden hacer es provocarnos incluso más frustración y agobio. Nos olvidamos de lo que de verdad importa y eso no es bueno.
      Necesitaba traer una entrada así. Puede que no diga nada relevante pero ahí queda, jeje.

      ¡Un besazo!

      Eliminar
  3. ¡Huooola!
    Vaya... me sentía así a principios de curso, ya que he comenzado la universidad por primera vez, y el primer día que comenzamos a dar clases pensaba cosas como "¿es esto lo que realmente quiero estudiar?","¿no hubiera sido mejor que me hubiera decantado por x carrera?","no voy a tener futuro",...
    Esto se lo comenté a un par de amigos, y como bien comentas lo único que me dijeron fue "no
    pienses en eso", y lo peor es, que pensaba más sobre ello.
    ¡Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya, siento oír eso :( Lo bueno es que, al estar en primero, es muy fácil rectificar. Peor sería que te dieras cuenta el último año. Traje esta entrada porque me he sentido así con casi todas las decisiones que he tomado y con todos los giros que ha tenido mi vida en este último año. Pero bueno, ya estoy un poco más conforme porque al final no me va mal del todo.
      Y no pienses que no vas a tener futuro. La vida da muchas vueltas y nunca sabes las oportunidades tan maravillosas que te pueden surgir ^^
      Odio que me digan eso, por eso lo puse XD Cada vez que alguien me lo dice, me da la impresión de que no me entiende y que tampoco lo intenta.

      ¡Un beso enorme y muchísimo ánimo!

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. ¡Hola, Mari!,
    Creo que tienes mucha razón en todo lo que dices. Todos, en mayor o menor medida, nos cuestionamos lo que hacemos, así como nuestras elecciones. Pero hay que aprender a convivir con todo ello, porque es parte de la vida y nunca se sabe qué camino será el mejor. Hay que hacer lo que creamos correcto y rectificar si nos damos cuenta de que hemos errado.
    Muy buena entrada ;)
    Nos leemos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Claro que sí, desde luego que de todo se aprende ^^
      Me alegro de que te haya gustado, ¡un beso!

      Eliminar
  6. ¡Hola Mari! No te imaginas todo lo que sentí con tan solo leer estas pocas líneas. Haber, creo que me voy a extender un poco, podes ir a por un café. Bien, yo el año pasado terminé el colegio, entonces "se suponía" ya debía tener todo planificado, vamos, saber que carrera y que universidad elegir y todo ese rollo, pero mientras más se acercaba el fin de año yo es que menos segura me sentía de que hacer, cambié de elección de carrera más de tres veces entre literatura/ ingienería ambiental/psicología y me frustré muchísimo al punto de que mi rendimiento bajó y mi familia no entendí que pasaba conmigo. Y no caí en cuenta hasta hace poco cual fue el motivo de todo ello. Me sentía demasiado agobiada por todo, tenía miedo a equivocarme, de decepcionar a mi familia, que dejé de pensar en mi, solo pensaba en que el ¿Y si pasa esto..o aquello? Me comía la cabeza en cada cosa tonta. Y a día de hoy sigo sin estar al 100% segura, pero ya tengo todo más claro, sé que equivocarme no es malo, que así se aprende y que debo dejar de estar tan negativa a veces. Así que mil gracias por esta entrada :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Es que es lo que tu dices, la mayoría no tenemos claro qué queremos hacer con esa edad y, por tanto, lo más normal es que nos equivoquemos. Lo bueno es saber volver a encauzar nuestra vida, ir aprendiendo a distinguir lo que queremos, lo que no, y donde tenemos intención de llegar.
      Me alegro de que te haya servido la entrada :)

      ¡Un beso y mucho ánimo!

      Eliminar
  7. ¡Hola otra vez, Mari! ^^

    Lo dicho. Ya sabía yo que me me iba a encontrar una maravilla aquí. Ay. La cantidad de verdades que has llegado a decir (escribir) en un momento. Antes de ponerme un poco tonta - porque me has tocado la fibra, jo -, decirte que la nueva sección me encanta ^^ Espero no perderme ni una de las entradas :)
    Y ahora vamos a lo que vamos. Pues sí, joder, hay veces que la situación nos pisa. Pero nos pisa a base de bien. Tanto que creemos que no vamos a levantar cabeza. Lo peor es que hay veces en las que aceptamos el hecho como si nos lo mereciéramos. Me explico. Hay veces en las que pasa algo, en el contexto de tu vida que sea, y nos resignamos. Es como poner la otra mejilla y... no es la solución.
    Me gusta el mensaje de superación que lanzas. A fin de cuentas nos jactamos de ser todas muy fuertes, todos muy fuertes; pero a la hora de la verdad todo el mundo muerde el polvo. Sin ir más lejos, yo me he llevado unos cuantos hostiones de realidad de estos que te dejan bizqueando, sin poder creer que te pase a ti. ¿Por quién cree merecer nada de lo que le pasa? Es tan típico pensar "eso no me va a pasar a mí", que a veces abruma verse en la situación. Donde más dudas he tenido yo siempre, es en mi formación académica. Una paradoja de mal gusto, porque realmente el problema está en que muchas veces me resigno y me dejo arrastrar por lo que pase. Aquí entra la ansiedad o el estado de estrés del que hablas. Yo funciono mejor bajo presión. Quiero decir, me pongo de muy mala leche y trabajo a saco para solucionar el problema. Y el problema, valga la redundancia, es que después me relajo y vuelvo a dejarme llevar por lo que haya alrededor.
    Darle vueltas a todo y escuchar el "esto también pasará" o "no pienses en ello" revienta. Vaya que si revienta. Pero a veces no hay más remedio que limitarse a repetir eso como un loro. Porque sí, yo también le doy medio millón de vueltas a todo y luego... no sirve de nada. A fin de cuentas, siempre pasa, ¿no?
    Una reflexión preciosa, Mari, de verdad que sí :')
    ¡Un besazo muy pero que muy grande y... tráenos muchísimas más joyitas como estas, guapísima! ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Carme! :D

      Ayy cuánto me alegro de que te haya gustado ^^ No estaba yo muy segura de haberme expresado bien (creía que me estaba haciendo un lío tremendo, jaja).
      La verdad es que ese sentimiento de resignación no es agradable. Hay que evitarlo, jolin, luchar por lo que queremos y cambiarlo si no estamos conforme.
      Y claro que nos damos contra el suelo, hay cosas que no nos vemos venir y nos afectan porque somos humanos. Lo importante es superarlo, nos tome el tiempo que nos tome.
      A mí también me pasa con mi formación xD Sobre todo este último año porque me daba la impresión de que tomaba decisiones a lo loco que, aunque en un principio me parecían bien, después pensaba "podría haberlo hecho mejor" o "si hubiera hecho esto, habría llegado a tal sitio en vez de estar aquí"... Aunque a mí me pasa al revés, me estreso y no doy pie con bola D:

      ¡Muchas gracias! Espero que me venga la inspiración más veces, porque la verdad es que me gustan compartir cosas así ^^

      ¡Un besazo enorme! Que pases un buen fin de semana :)

      Eliminar

¡Hola!

Si has llegado hasta aquí, me encantaría que dejaras un comentario para conocer tu opinión ^^
Así ayudas a que mi blog crezca y a mí me das una alegría :D

¡Un abrazo!