Bueno, hoy no os traigo una entrada demasiado animada ni interesante, pero necesito hacerla. Como supongo que os pasa a todos, tras años y años de acumular libros al final las estanterías están tan llenas que no cabe ni un alfiler (he llegado a guardar libros en mi armario porque no me caben en la estantería de mi cuarto). Así que de vez en cuando toca hacer limpieza... y ahora me ha tocado a mí.
Como sabéis, hace poco leí La magia del orden, que recomienda quedarte solo con lo que te haga feliz y donar todo lo demás. Bien, pues esto lo he aplicado, con mucha muchísima pena, a mis libros. Hay muchos que recuerdo que tenía muchísimas ganas de leerlos y que al final no me gustaron, sagas que no llegué a continuar, libros que sé que no voy a volver a leer, etc. Yo ya tenía esa espinita ahí, porque quiera que no esos libros ocupan un espacio importante. Además, no sé por qué últimamente me agobio un poco con lo de cosas que tengo y que realmente no uso o que no me dicen nada. Entonces, cuando mi madre me dijo que en la UNED querían poner una sección para libros infantiles y juveniles, vi la oportunidad de darles una nueva utilidad a estos libros.
Muchos de los que veis aquí a la izquierda los leí para el colegio. La verdad es que de la mayoría no me acuerdo y el resto tampoco es que me gustaran demasiado, así que no me ha costado mucho donarlos. Ni mis hermanos ni yo íbamos a disfrutar más estos libros, así que era una tontería conservarlos en casa.
Pero hubo otros de los que no he podido separarme. Creo que no daría "Óscar y el león de correos" y "Aunque parezca mentira" por nada del mundo. Lo de veces que habré leído esos dos libritos tan especiales. Esos se quedan conmigo y para mis futuros hijos / sobrinos si es que llegan jajaja.
Y después están estos libros... Di muchísimo la lata para conseguir alguno de ellos y al final no fueron lo que yo esperaba. Con la trilogía de Herbie Brennan me pasó algo curioso. Me regalaron "El portal de los elfos" y me llevó unos tres o cuatro intentos leerlo. El principio me desagradaba tanto que no podía pasar de cierto punto, hasta que un año seguí avanzando y no me disgustó tanto. Seguí leyendo la trilogía pero ahora mismo lo le guardo ningún cariño especial.
Los de esta foto son los que más me ha costado sacar de mi estantería. Sé positivamente que no los voy a volver a leer, aunque en cierto modo los recuerdo con algo de cariño. Pero bueno, como diría Marie Kondo, ya cumplieron su misión en mi vida (soy muy dramática, lo sé jaja).
Con la limpieza que he hecho, conseguí vaciar una balda entera de mi armario (balda con doble fondo, por cierto). No sé si me alegra o me deprime, pero tenía que hacerlo.
No quiero ni contar cuántos libros hay ahí, pero me consuelo pensando que hay muchos otros libros maravillosos esperando a que los lea, y que posiblemente estos libros lleguen a otras personas que los puedan disfrutar más que yo.
En fin, esta entrada era un poco para despedirme de estos libros y dejar constancia de que una vez estuvieron en mi estantería.
¿Habéis hecho alguna vez una limpieza de este tipo?
¿Os cuesta tanto como a mí decidiros si os queréis quedar con un libro o no?
Os espero en los comentarios :)
















