¿Qué tal estáis? Esta semana no me ha ido muy bien que digamos. El miércoles fue uno de esos días de bajón en que todo lo ves negro y que te replanteas tu vida entera. ¿Lo bueno? Que por una vez, un rayito de luz me ha sacado de ese bucle de negatividad. Mirad, hay algo que me pasa muy a menudo y es que cuando estoy muy feliz por cualquier motivo, a las pocas horas suele pasarme alguna tontería que acaba por hundirme. Y esta vez ha pasado al revés. Entre esa pequeña posibilidad y que ha caído en mis manos justo el tipo de libro que necesitaba, me he sentido mejor. Sobre todo porque quiero pensar que el destino, el karma o lo que sea que haya ahí, me está diciendo que luche por lo que quiero, que siga intentándolo. Y eso no me pasa todos los días :)
Y ahora, vamos con la reseña de esta semana ^^
Sinopsis:

Ian regresa a la isla que ha sido su hogar tras un año estudiando en Madrid. Aunque haya bloqueado su pasado mientras estaba en la ciudad, él pertenece al mar, a esa playa en la que ha crecido con su familia y que tanto ha echado de menos.
Con su regreso, irrumpe en su vida Eloise, una joven pecosa y pelirroja, con dieciocho años recién cumplidos, que hace que se olvide de la angustia que el chico trae consigo. Pero ella arrastra una carga más pesada de la que aparenta: su hermano murió el pasado otoño y un abismo ha crecido entre su padre y ella desde entonces, que cada día los separa más.
En una espiral de angustia y oscuridad hacia la que los dos se ven arrastrados en un momento crítico, el verano de 1988 cambiará sus vidas radicalmente.
Autoconclusivo
391 pp. | Alfaguara | 2018
Ian y Eloise se enfrentan cada uno a sus propios problemas. Ian quiere salir de su ciudad porque dejó de hacer aquello que más amaba. Sabía que no iba a cumplir sus sueños, así que los dejó a un lado y, un año después, no es capaz de enfrentarse a ello. En cambio, Eloise arrastra la muerte de su hermano y la situación tan complicada que tiene con su padre. A partir de que sus caminos se crucen, empiezan a ver la vida de otro modo o, al menos, consiguen olvidarse un poco de sus problemas. Siempre se encuentran en la playa o en el paseo, un telón de fondo que parece actuar como Celestina entre los dos.
Ambos saben que deben enfrentarse a sus problemas y cada uno debe hacerlo a su manera. Precisamente, cuando Eloise intenta enfrentarse al fantasma de su hermano, descubre algo que lo cambiará todo. Ian no duda en brindarle todo su apoyo a su amiga, aunque eso signifique poner sus vidas en peligro.
"Tenía la mirada fija en los reflejos dorados que el atardecer provocaba en la superficie del agua, que se movían con el vaivén de las olas, creando un caleidoscopio de luces, colores y sombras que siempre lograba hipnotizarme."
Al principio, La playa parece una tierna historia de amistad, de amor y superación. Y lo es. Todos los personajes se dejan querer, desde los protagonistas hasta los secundarios, y es imposible que no nos saque alguna que otra sonrisa por la sencillez y la simpatía que rezuman algunos como Gael o Conrado. En cambio, la segunda parte se vuelve algo más oscura y la atención se centra de lleno en el misterio que atañe a los protagonistas en vez de cómo se desarrolla su amistad (sin llegar a descuidar este aspecto). Eso sí, hay algunos personajes que parecen quedarse algo colgados, sobre todos los padres de Ian, que estaban un poco ahí por estar y poco más, la verdad. Se nota el salto de la primera parte a la segunda porque pasa de ser más descriptivo, de apelar más a las emociones a través de los colores y las sensaciones que produce el mar a dejar eso un poquito más de lado para centrarnos en el misterio.
Me gusta que la playa esté siempre presente de una forma u otra. Es como un personaje más que nos mira de fondo. Es más, me imaginaba perfectamente en la playa de mi ciudad y hasta me han entrado ganas de ir (pero eso lo dejaré más para primavera, que hace frío, jajaja). En este aspecto, el estilo de Sara me ha sorprendido para bien. Se nota que le ha puesto mucho cariño y cuidado, es muy sensorial e incluye imágenes evocadoras, llenas de color y vida, y eso a mí me encanta. Vaya, casi como los cuadros de Ian, jeje. Quizás se podrían pulir algunas cosillas, pero vamos, que no es nada y creo que la autora puede llegar lejos si sigue por este camino ^^
"Es solo que simplemente llega un punto en el que la presión, las expectativas de los demás o las propias nos asfixian y sentimos que no podemos más. Pero eso no desmerece el esfuerzo que hemos hecho."
Es una historia muy sencilla y bonita, pero Sara ha sabido darle ese toque de misterio que tanto recuerda a los libros de Carlos Ruiz Zafón. Se nota que este autor le encanta y que bebe mucho de él, pero no lo digo como algo negativo, ya que Sara tira más para lo histórico y Zafón para lo sobrenatural. El misterio resulta algo predecible y a la vez no lo es. Me explico. Hay algo que se ve venir, pero no esperaba ese trasfondo ni lo que pasa luego. Las cosas no son lo que parecen ;)
En definitiva, es una historia de amor sencilla y bonita, sí, pero es más que eso. Es una historia sobre perseguir sueños, sobre no tirar la toalla aunque todo parezca perdido e imposible. Es una historia de dejar ir el pasado y aprender a curar nuestras heridas y a reconciliarnos con nosotros mismos por mucho que las olas nos amenacen con llevarnos mar adentro. A mí me ha gustado, puede tener sus más y sus menos, pero eso no le resta méritos ni son un impedimento para disfrutar de la novela ^^
¿Lo habéis leído?
¡Un abrazo enorme!












