¿Cómo os ha ido la semana? Yo no me puedo quejar, al menos ha ido mejor que la anterior, jeje. La reseña de hoy es un tanto especial, ya que el libro no lo leí como tal, sino que lo escuché en la aplicación Storytel aprovechando el periodo de prueba gratis. De la aplicación ya hablaremos más detenidamente, pero desde ya os digo que la impresión que me ha dado ha sido muy buena :)
Sinopsis:

Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policíaca cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción.
Intentémoslo:
Una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire.
En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín.
Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad solo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.
672 pp. | Alfaguara | 2013
Traductor: Juan Carlos Durán Romero
Narrador: José Posada (2015)
Duración: unas 14 horas divididas en tres partes
El libro empieza con una llamada a la policía en 1975. Una mujer ha visto a un hombre persiguiendo a una chica ensangrentada. Han pasado más de 30 años desde entonces y el caso sigue sin resolver. Marcus Goldman tiene un problema: tiene la enfermedad del lector. Su última publicación tuvo un éxito extraordinario, pero ahora no es capaz de escribir ni una sola palabra que merezca la pena. Por eso pone rumbo a Aurora.
Marcus cree que una visita a su antiguo profesor, amigo y mentor, le ayudará a escribir la obra maestra que sabe que está destinado a publicar. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que Harry, cuando tenía 34 años, tuvo una relación con una chica de 15. Lo peor no es que la chica desapareciera sin dejar rastro, sino que han encontrado sus restos en el jardín de Quebert. Marcus está convencido de la inocencia de su amigo. Él la amaba. Por eso Marcus sabe que Harry no lo hizo, así que se embarca en una investigación policial de un crimen en el que nada es lo que parece.
Marcus Goldman me ha parecido el típico fantasmilla que aparenta más de lo que realmente es. Me explico. Quiere destacar sobre los demás y, por eso, decide estudiar en una universidad más bien normalita en lugar de en las mejores universidades. Allí es donde conoce a Harry. Marcus siempre ha querido ser escritor, lo que pasa es que sus historias eran malas. Harry le ayuda muchísimo dándole consejos no solo de escritura, sino también sobre la vida. Hacedme caso, los consejos de Harry son lo mejor, y tienen una particularidad que os contaré al final de la reseña. El caso es que al principio no me caía bien. Me daba la impresión de que solo se preocupaba por él mismo. Bueno, pues me alegra deciros que el personaje madura mucho a medida que avanza el libro.
En cambio, de Harry vemos distintas facetas: el Harry enamorado, el Harry seguro de sí mismo y el Harry destrozado. Mira que el libro trata sobre un tema bastante turbio, pero por la forma en que Marcus lo narra, parece que intenta retar al lector. Como leéis. Cada dos por tres se pregunta si realmente es posible un amor así, y os aseguro que no resulta para nada desagradable porque Harry siempre fue un cielo con Nora. Nunca la trató mal ni se aprovechó de ella. Tanto Harry como Nola están fascinados el uno con el otro: él es su mundo, y ella el de él. Pero las cosas no son tan sencillas, y lo que Marcus descubre, nos deja con la incertidumbre de quién era realmente Nola Kellergan.
El libro está ambientado entre 1975, relativo a la desaparición de Nola, 1998, cuando Marcus asistía a la universidad, y 2008, el presente y cuando se desarrolla toda la investigación policial. Al estar escuchándolo y no tener el libro en papel a mano, a veces resultaba un poco confuso tantos saltos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, sobre todo si dejaba el fragmento (llamémoslo así) a medias. Estos flashbacks son una mezcla de recuerdos, pistas, testimonios y acontecimientos relacionados con todo lo que está pasando.
Una de las cosas que más me han sorprendido del libro es que Joël Dicker refleja muchas condiciones, valores humanos y problemas sociales a través de los distintos personajes que forman el elenco de esta obra. Casi podría decirse que cada uno encarna uno de estos valores o problemas, y lo mejor es que poco a poco la verdadera naturaleza de cada uno va aflorando. Por ejemplo, uno de los personajes que peor me ha caído ha sido Tamara. Su forma de actuar con su hija me pareció horrible, y encima tiene un par de comentarios racistas y homófobos. Sin embargo, Dicker sabe muy bien cómo llevar este personaje, ya que las cosas que hace y dice resultan tan fuera de lugar y tan estúpidas apuntan a que Dicker está personificando precisamente esos comportamientos y valores tóxicos a la vez que los ridiculiza y critica.
Por lo demás, me ha parecido un thriller un tanto light, y no lo digo como algo negativo porque me ha encantado de principio a fin. No hay escenas excesivamente escabrosas. Algunas resultan algo duras de leer y, en ocasiones, el libro llega a darte un poco de mal rollo al ponerte en situación. Me ha parecido original porque a parte de todo el misterio y la tensión, nos encontramos con escenas teñidas de cariño y amistad. Además, me fascina la idea de que libro no sea solo un thriller, sino que es en sí la creación de sí mismo, ya que el libro que tenemos entre nuestras manos es el resultado de la investigación de Marcus.
En cuanto al formato, está dividido en tres partes y 31 capítulos (si no recuerdo mal), empezando por el 31. ¿Lo más guay? Que cada uno empieza con uno de esos grandes consejos de Harry que os mencionaba antes y que casan a la perfección con el capítulo que le corresponde.
Marcus cree que una visita a su antiguo profesor, amigo y mentor, le ayudará a escribir la obra maestra que sabe que está destinado a publicar. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que Harry, cuando tenía 34 años, tuvo una relación con una chica de 15. Lo peor no es que la chica desapareciera sin dejar rastro, sino que han encontrado sus restos en el jardín de Quebert. Marcus está convencido de la inocencia de su amigo. Él la amaba. Por eso Marcus sabe que Harry no lo hizo, así que se embarca en una investigación policial de un crimen en el que nada es lo que parece.
Marcus Goldman me ha parecido el típico fantasmilla que aparenta más de lo que realmente es. Me explico. Quiere destacar sobre los demás y, por eso, decide estudiar en una universidad más bien normalita en lugar de en las mejores universidades. Allí es donde conoce a Harry. Marcus siempre ha querido ser escritor, lo que pasa es que sus historias eran malas. Harry le ayuda muchísimo dándole consejos no solo de escritura, sino también sobre la vida. Hacedme caso, los consejos de Harry son lo mejor, y tienen una particularidad que os contaré al final de la reseña. El caso es que al principio no me caía bien. Me daba la impresión de que solo se preocupaba por él mismo. Bueno, pues me alegra deciros que el personaje madura mucho a medida que avanza el libro.
En cambio, de Harry vemos distintas facetas: el Harry enamorado, el Harry seguro de sí mismo y el Harry destrozado. Mira que el libro trata sobre un tema bastante turbio, pero por la forma en que Marcus lo narra, parece que intenta retar al lector. Como leéis. Cada dos por tres se pregunta si realmente es posible un amor así, y os aseguro que no resulta para nada desagradable porque Harry siempre fue un cielo con Nora. Nunca la trató mal ni se aprovechó de ella. Tanto Harry como Nola están fascinados el uno con el otro: él es su mundo, y ella el de él. Pero las cosas no son tan sencillas, y lo que Marcus descubre, nos deja con la incertidumbre de quién era realmente Nola Kellergan.
El libro está ambientado entre 1975, relativo a la desaparición de Nola, 1998, cuando Marcus asistía a la universidad, y 2008, el presente y cuando se desarrolla toda la investigación policial. Al estar escuchándolo y no tener el libro en papel a mano, a veces resultaba un poco confuso tantos saltos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, sobre todo si dejaba el fragmento (llamémoslo así) a medias. Estos flashbacks son una mezcla de recuerdos, pistas, testimonios y acontecimientos relacionados con todo lo que está pasando.
“Por si no se ha dado cuenta todavía, la vida, en términos generales, no tiene sentido. Salvo si se esfuerza usted en dárselo y lucha cada día.”
Una de las cosas que más me han sorprendido del libro es que Joël Dicker refleja muchas condiciones, valores humanos y problemas sociales a través de los distintos personajes que forman el elenco de esta obra. Casi podría decirse que cada uno encarna uno de estos valores o problemas, y lo mejor es que poco a poco la verdadera naturaleza de cada uno va aflorando. Por ejemplo, uno de los personajes que peor me ha caído ha sido Tamara. Su forma de actuar con su hija me pareció horrible, y encima tiene un par de comentarios racistas y homófobos. Sin embargo, Dicker sabe muy bien cómo llevar este personaje, ya que las cosas que hace y dice resultan tan fuera de lugar y tan estúpidas apuntan a que Dicker está personificando precisamente esos comportamientos y valores tóxicos a la vez que los ridiculiza y critica.
Por lo demás, me ha parecido un thriller un tanto light, y no lo digo como algo negativo porque me ha encantado de principio a fin. No hay escenas excesivamente escabrosas. Algunas resultan algo duras de leer y, en ocasiones, el libro llega a darte un poco de mal rollo al ponerte en situación. Me ha parecido original porque a parte de todo el misterio y la tensión, nos encontramos con escenas teñidas de cariño y amistad. Además, me fascina la idea de que libro no sea solo un thriller, sino que es en sí la creación de sí mismo, ya que el libro que tenemos entre nuestras manos es el resultado de la investigación de Marcus.
“Los libros son como la vida. Nunca se terminan del todo.”
Tengo que recomendaros este libro sí o sí. Muestra las dos caras y las mil sombras del ser humano. Tiene partes muy bonitas y grandes consejos, cosas desagradables, muchos trapos sucios y giros inesperados. Los personajes no podían ser más distintos entre sí y el estilo de Dicker es muy bueno, y ya no os cuento lo increíble que resulta la historia narrada por José Posada. Dadle una oportunidad si podéis. Yo no suelo leer muchos thrillers, pero os digo que este merece muchísimo la pena ^^
Y ahora os toca contarme a vosotros :D
¿Sabéis la verdad sobre el caso Harry Quebert?
¿Tenéis entre manos alguna lectura más de Halloween?
¡Un abrazo enorme!




