¿Cómo estáis? ¿Disfrutando de las vacaciones? Los días se me están pasando volando, quiero hacer tantas cosas que al final me da tiempo de hacer poco y si a eso le añadimos este calor sofocante tenemos el combo perfecto de la pereza, jajaja. Bueno, a lo que vamos ^^
Hoy os traigo una reseña en colaboración con la editorial, ¡muchas gracias por el ejemplar!
Título: Un piano para los masáis
Autor: Miguel Ángel Moreno
Editorial: Roca [enlace a la ficha técnica aquí]
Páginas: 320
Sinopsis: Una historia de redención y de lucha contra un destino inevitable. Una gran novela épica enmarcada en el África colonial alemana.
Tanganica, 1905. Los hermanos Kast regentan una casa colonial en una plantación de algodón. Uno de ellos, Bertran, es un hombre irascible a quien todo el mundo teme. De él se dice que lleva un tigre en las entrañas, y que la única manera que tiene de calmar su alma es escuchar cómo Jocelyn, su esposa, toca el piano.
La única preocupación de Bertran es mantener su familia a salvo, esta decisión de vida o muerte agrandará su leyenda de hombre malvado.
Mientras Bertran perpetra una serie de actuaciones terribles, Jocelyn, aparentemente una mujer frágil a la sombra de su marido, se convertirá en la heroína de esta historia y en amiga y protectora de los masáis.
Una novela que tiene como telón de fondo el África colonial de principios de siglo XX, con las guerras por el territorio contra los británicos, la rebelión de los maji-maji, los intentos de construir el ferrocarril y el trato esclavista de los colones alemanes para con la población nativa como una serie de sub-tramas que se hilvanan con gran maestría en esta novela.
Creo que la sinopsis de Goodreads nos da una idea bastante clara sobre la trama de la novela, así que no me voy a detener en contaros más cosas.
Nunca había leído nada ambientado en el África colonial alemana, pero sí sobre el colonialismo británico (por si os interesa, es Wide Sargasso Sea, de Jean Rhys. Es una secuela de Jane Eyre) y la verdad es que he encontrado bastantes similitudes. Es más, el libro cuenta absolutamente todo lo que ocurre sin saltarse ni un solo detalle, por lo que hay bastantes capítulos que me dio la impresión que estaban ahí para poner al lector en contexto, no para avanzar el conflicto principal del libro, por decirlo de alguna manera. Por eso mismo, a veces el libro se hace un poco pesado, y esto es un aviso para los lectores a los que le gusta la acción en todo momento: la trama avanza de forma extremadamente lenta.
El libro está escrito en tercera persona, contando lo que ocurrió realmente durante los años en los que transcurre el libro, alternando con capítulos en primera persona que cuentan cómo Leopold, hijo de Franz (no es spoiler, se dice al principio), conoce a su tío Bertram.
Desde el principio nos encontramos con un pequeño misterio y cierta hostilidad hacia él, aunque por lo que vemos de su comportamiento, no parece tan malo de entrada. Podríamos decir, que es un personaje con muchos claroscuros: tiene su lado tierno, protector, pero también algo violento y salvaje que no puede controlar. Lo que más le caracteriza: toma unas decisiones muy malas. En serio, me daban ganas de sacudirlo y decirle que se estaba equivocando cada dos por tres.
Jocelyn cambia de forma brutal en cierto punto de la novela. Hasta entonces, representa la típica esposa que hace caso a su marido en todo lo que dice sin cuestionarle nada. Aunque no es una actitud que me guste, tengo que admitir que en aquella época las cosas eran así, pero como os digo, cambia muchísimo y de forma repentina, demostrando una gran fuerza y muy buen juicio.
Gerdi y Franz al principio son dos jóvenes bastante entusiastas, casi inmaduros e impulsivos, aunque también me gusta cómo cambian. También quiero destacar a Mufid, un personaje que queda un poco en segundo plano pero al que se le coge muchísimo cariño. Con respecto a Langi, es un personaje que yo pensé que iba a tener mucha más importancia. El personaje es muy relevante para la trama pero me habría gustado que el autor le hubiese dado más peso y así conocer mucho más de cerca ese otro punto de vista del colonialismo, aunque también es cierto que ya está reflejado mediante la propia narración. Y, cómo no, también tenemos a nuestro villano, Volkmer, un ser bastante manipulador y egoísta en quien no quiero detenerme para no revelar demasiado.
Probablemente, Gerdi y Bertram son los personajes en los que se nota más cómo la vida en África va cambiando a las personas de forma gradual. El resto también lo hace y, aunque el cambio está bastante bien marcado, no se ve evolución. Quiero decir, lo bonito y lo más realista es ver cómo los personajes cambian lentamente, cómo crecen, maduran y cambia su forma de pensar.
Jocelyn cambia de forma brutal en cierto punto de la novela. Hasta entonces, representa la típica esposa que hace caso a su marido en todo lo que dice sin cuestionarle nada. Aunque no es una actitud que me guste, tengo que admitir que en aquella época las cosas eran así, pero como os digo, cambia muchísimo y de forma repentina, demostrando una gran fuerza y muy buen juicio.
Gerdi y Franz al principio son dos jóvenes bastante entusiastas, casi inmaduros e impulsivos, aunque también me gusta cómo cambian. También quiero destacar a Mufid, un personaje que queda un poco en segundo plano pero al que se le coge muchísimo cariño. Con respecto a Langi, es un personaje que yo pensé que iba a tener mucha más importancia. El personaje es muy relevante para la trama pero me habría gustado que el autor le hubiese dado más peso y así conocer mucho más de cerca ese otro punto de vista del colonialismo, aunque también es cierto que ya está reflejado mediante la propia narración. Y, cómo no, también tenemos a nuestro villano, Volkmer, un ser bastante manipulador y egoísta en quien no quiero detenerme para no revelar demasiado.
Probablemente, Gerdi y Bertram son los personajes en los que se nota más cómo la vida en África va cambiando a las personas de forma gradual. El resto también lo hace y, aunque el cambio está bastante bien marcado, no se ve evolución. Quiero decir, lo bonito y lo más realista es ver cómo los personajes cambian lentamente, cómo crecen, maduran y cambia su forma de pensar.
Las descripciones del paisaje, las sensaciones de los personajes e incluso sus emociones cobran vida a través de las palabras, por lo que es imposible que el lector no se vea afectado un poquito por todo lo que sucede. Lo he pasado un poquito mal con el libro (pero en el buen sentido) porque veía cómo Bertram se centraba demasiado en ciertas cosas y no se preocupaba por otras y las dejaba de lado. Me ha dado mucha pena la forma en que se desarrolla su vida personal y eso me hizo darme cuenta que hay ciertas situaciones que nos buscamos nosotros mismos. Cometer errores es de humanos pero, ¿hasta qué punto estamos ciegos algunas veces y no nos damos cuenta del daño que hacemos a los demás y a nosotros mismos? Aunque una cosa está clara: aquello por lo que pasamos en la vida nos sirve de experiencia y nos define como personas. Son situaciones que nos impulsan a cambiar, a sacar tanto lo mejor y como lo peor de nosotros mismos.
Valoración final: Sabéis que no soy una gran admiradora del género histórico, pero de vez en cuando me gusta leer algo de este tipo para superar esta especie de fobia que le tengo a la historia. Si os pasa lo mismo que a mí, creo que este es un buen libro para intentarlo. No es muy largo, la ambientación es buena y, lo que más me ha gustado, es que afecta mucho al lector (al menos a mí me ha llegado). Es que es un drama en toda regla lleno de las emociones más básicas y primitivas del hombre: el amor, el odio, la rabia, la bondad... Y qué queréis que os diga, prefiero un libro con poca acción y que me toque la patata antes que otro lleno de plot twists y situaciones típicas que me dejen indiferente.
¡Un abrazo enorme!
Valoración final: Sabéis que no soy una gran admiradora del género histórico, pero de vez en cuando me gusta leer algo de este tipo para superar esta especie de fobia que le tengo a la historia. Si os pasa lo mismo que a mí, creo que este es un buen libro para intentarlo. No es muy largo, la ambientación es buena y, lo que más me ha gustado, es que afecta mucho al lector (al menos a mí me ha llegado). Es que es un drama en toda regla lleno de las emociones más básicas y primitivas del hombre: el amor, el odio, la rabia, la bondad... Y qué queréis que os diga, prefiero un libro con poca acción y que me toque la patata antes que otro lleno de plot twists y situaciones típicas que me dejen indiferente.
¿Os gustaría darle una oportunidad?
¿Me recomendáis novelas históricas para alejar mis miedos?
¡Un abrazo enorme!






